Taller de tejido manual · Notas de trabajo
El telar manual por dentro: urdimbre, trama y el orden del taller
Badevote reúne apuntes escritos sobre el oficio de tejer en telar de bajo lizo: cómo está construido el bastidor, qué ocurre entre la urdimbre y la trama, y por qué la preparación decide la calidad del tejido mucho antes de la primera pasada.
Los textos están pensados para quien monta su primer telar en casa o trabaja en un taller pequeño y necesita entender el porqué de cada paso.
Cómo está construido un telar de bajo lizo
Un telar manual no es más que un dispositivo para mantener un conjunto de hilos tensos y poder separarlos en grupos de forma ordenada. Todo lo demás son soluciones mecánicas para hacer ese gesto más rápido y más regular.
El armazón sostiene dos plegadores: el trasero, donde se enrolla la urdimbre preparada, y el delantero, donde se recoge el tejido terminado. Entre ambos, la tensión se mantiene mediante trinquetes o frenos de cuerda. Si esa tensión no es uniforme de un lado al otro del ancho, el defecto aparecerá antes o después en forma de orillos ondulados o de una calada desigual.
En el centro del telar se encuentran los lizos: marcos que llevan las mallas por las que pasa cada hilo de urdimbre. Al bajar o subir un lizo, se separan los hilos y se abre la calada, el hueco triangular por donde viaja la lanzadera. Los pedales están unidos a los lizos mediante cordones o palancas, y la combinación entre pedales y lizos —el atado— es lo que define qué ligamento se puede tejer sin volver a montar nada.
El peine cumple dos funciones a la vez: reparte los hilos de urdimbre a una distancia constante y, con el batán, empuja cada pasada contra el tejido ya formado. La densidad del peine, expresada en hilos por centímetro, es una de las primeras decisiones del proyecto, porque condiciona el grosor de hilo admisible y la firmeza del tejido final.
Piezas que conviene revisar antes de empezar
- Plegadores y sus frenos: que giren sin saltos y bloqueen con firmeza.
- Mallas de los lizos: sin rebabas ni nudos que rocen el hilo.
- Peine: dientes rectos, sin óxido ni restos de fibra encajados.
- Atado de pedales: cordones a la misma longitud, sin holguras dispares.
- Batán: recorrido libre y golpe uniforme en todo el ancho.
Urdimbre y trama: dos papeles distintos
La urdimbre es el conjunto de hilos longitudinales que se montan tensos en el telar y permanecen fijos durante todo el trabajo. La trama es el hilo que se introduce transversalmente pasada a pasada. Aunque en el tejido acabado parezcan equivalentes, las exigencias de cada uno son muy diferentes.
El hilo de urdimbre soporta tensión continua, fricción contra las mallas y contra los dientes del peine, y el impacto repetido del batán. Necesita resistencia a la tracción y a la abrasión, y una torsión suficiente para no abrirse. Un hilo blando y poco torcido, agradable al tacto, puede resultar impracticable como urdimbre y perfecto como trama.
La trama, en cambio, apenas trabaja bajo tensión. Ahí caben hilos irregulares, mezclas, restos de ovillo y fibras más frágiles. La mayor parte del carácter visible de un tejido —el color dominante, la textura, el volumen— suele venir de las decisiones de trama, mientras que la urdimbre aporta la estructura.
Una prueba sencilla antes de comprometer metros de hilo: se sujeta un tramo de unos treinta centímetros entre las dos manos y se tensa con firmeza; después se frota contra sí mismo unas cuantas veces. Si se deshilacha o se rompe con facilidad, ese hilo pertenece a la trama.
Urdido, plegado y remetido
La preparación ocupa mucho más tiempo que el tejido propiamente dicho, y es donde se decide casi todo. Un montaje descuidado no se corrige después: se arrastra pasada tras pasada hasta el final de la pieza.
Urdido
Se mide la longitud total de la urdimbre sumando la pieza prevista, el encogimiento por contracción, el desperdicio de los extremos y el hilo que queda inutilizable entre los lizos y el plegador trasero. Con el urdidor —de tablero o de tambor— se recorre siempre el mismo camino para que todos los hilos midan exactamente lo mismo. En el punto donde los hilos se cruzan se forma la encrucijada, que guarda el orden individual de cada cabo. Perder la encrucijada obliga a rehacer buena parte del trabajo.
Plegado
La urdimbre se enrolla en el plegador trasero manteniendo una tensión constante e insertando separadores —papel grueso, listones finos o varillas— entre capas. Sin separadores, las vueltas exteriores se hunden en las interiores y la tensión deja de ser uniforme cuando el rollo avanza.
Remetido y empeine
Cada hilo pasa por su malla siguiendo el orden que exige el ligamento elegido, y después por el diente del peine que le corresponde. Es el momento de máxima concentración: un hilo cruzado o un diente saltado produce una línea visible a lo largo de toda la pieza. Conviene remeter en tramos cortos, atar cada grupo en cuanto se termina y revisar por grupos antes de continuar.
Comprobación previa a la primera pasada
- Tensión pareja de orillo a orillo, comprobada con la palma abierta sobre la urdimbre.
- Calada limpia al pisar cada pedal, sin hilos rezagados.
- Ausencia de cruces entre hilos vecinos delante y detrás de los lizos.
- Unas pasadas de hilo grueso de descarte para repartir los hilos.
- Muestra corta de prueba antes de tejer la pieza definitiva.
Tafetán, sarga y satén
Los tres ligamentos fundamentales se distinguen únicamente por el modo en que la trama cruza la urdimbre. De esa diferencia dependen la firmeza, la caída, el brillo y la resistencia al desgaste del tejido.
Tafetán
La trama pasa alternativamente por encima y por debajo de cada hilo de urdimbre, y en cada pasada se invierte el orden. Es el cruce más frecuente posible: produce el tejido más estable y equilibrado, igual por ambas caras, y admite trabajar con dos lizos. Se deshilacha poco y sostiene bien los cambios de color en bandas y cuadros.
Sarga
La trama pasa por encima de dos o más hilos y por debajo de uno o varios, desplazando el punto de cruce una posición en cada pasada. El resultado es la diagonal característica. Con menos cruces por centímetro, el tejido queda más flexible, con mejor caída y mayor densidad posible; a cambio, tiende a sesgarse si la tensión no está bien controlada.
Satén
Los puntos de cruce se reparten de forma dispersa, sin tocarse entre sí, de modo que la superficie queda dominada por hilos largos flotantes. Eso da una cara lisa y luminosa, pero también más sensible al enganche. Necesita hilos regulares, densidad alta y al menos cinco lizos.
- Para paños de cocina, alforjas y piezas de uso diario: tafetán.
- Para mantas, chales y prendas con caída: sarga.
- Para superficies lisas con brillo y poco roce: satén.
Los tres admiten variantes: tafetán con acanalados por desequilibrio de densidades, sargas quebradas o en espiga, satenes de distinto salto. Antes de un proyecto largo conviene tejer una muestra de veinte centímetros, lavarla y medir cuánto ha encogido.
Lana, lino, algodón y seda
Cada fibra impone su propio comportamiento en el telar. Conocerlo evita atribuir a un fallo de técnica lo que en realidad es una propiedad del material.
Lana
Elástica, aislante y tolerante con las irregularidades de tensión, la lana perdona errores que otras fibras no perdonan. Sus escamas superficiales hacen que se afieltre con agua caliente, jabón y fricción, algo que puede buscarse deliberadamente o evitarse con lavados en frío. En la Península hay lanas de vellón muy distintas entre sí: unas más cortas y rizadas, otras más largas y lisas, con hilados que se comportan de manera diferente en urdimbre.
Lino
Fibra larga, resistente y muy poco elástica. Exige un montaje impecable, porque no absorbe las variaciones de tensión. Gana suavidad y brillo con cada lavado, cualidad por la que se ha usado durante siglos en ropa de casa. Trabajado con algo de humedad ambiental se rompe menos.
Algodón
Estable, económico y previsible, es la fibra habitual para aprender. Absorbe bien la humedad, admite casi cualquier ligamento y su encogimiento tras el primer lavado es moderado y bastante regular. Es también la referencia más cómoda para calcular densidades.
Seda
Muy resistente a la tracción para su finura, con brillo propio y tacto frío. Es sensible al calor directo y a los enganches, de modo que conviene revisar manos, mallas y peine. Se tiñe con enorme intensidad, incluso con baños suaves.
Antes de elegir
- Uso previsto de la pieza: roce diario, abrigo o decoración.
- Encogimiento esperado tras el primer lavado.
- Compatibilidad de encogimiento si se mezclan fibras en la misma pieza.
- Densidad de peine adecuada al grosor del hilo.
- Comportamiento del hilo bajo tensión sostenida.
Nociones de tinte natural
Teñir con materia vegetal o mineral es un proceso lento y poco exacto, y en esa imprecisión reside buena parte de su interés: dos baños con la misma receta rara vez dan el mismo tono.
El punto de partida es la limpieza. Cualquier resto de grasa, aprestos o jabón deja manchas claras. Después viene el mordentado, que fija el color a la fibra: sales de aluminio para las fibras animales y vegetales, con taninos previos en el caso del algodón y el lino, que aceptan el color con más dificultad que la lana.
El baño se prepara en frío y sube de temperatura despacio. Sobrecalentar la lana o moverla bruscamente entre agua caliente y fría provoca afieltrado. La fibra debe entrar mojada, quedar holgada en el recipiente y moverse lo justo para que el color llegue por igual.
Materias como la gualda, la rubia, la cáscara de cebolla, la corteza de granada o el índigo se han empleado durante mucho tiempo en la cuenca mediterránea. El índigo funciona por reducción y oxidación, no por mordiente: el color aparece cuando la madeja sale del baño y entra en contacto con el aire.
Merece la pena anotar cada baño: peso seco de la fibra, proporción de tinte, mordiente, temperatura, tiempo y número de inmersiones. Sin ese registro, un tono conseguido por casualidad no se repite.
Cuidado del tejido hecho a mano
Una pieza tejida a mano no se comporta como un tejido industrial. Su densidad es menor, los orillos son estructura y no un remate, y el acabado se completa fuera del telar.
El primer paso, una vez cortada la pieza, es asegurar los extremos: dobladillo, nudos de fleco o una costura de sujeción antes de cualquier manipulación. A continuación llega el lavado inicial, que relaja las tensiones del montaje y asienta los hilos entre sí. Es el momento en que la pieza encoge y adquiere su tacto definitivo.
Rutina razonable
- Lavar a mano en agua templada, con detergente neutro y sin frotar.
- No retorcer: presionar entre toallas para retirar el agua.
- Secar en horizontal y a la sombra, especialmente la lana.
- Planchar el lino aún húmedo; la lana, con vapor y sin apoyar el peso.
- Guardar doblado y aireado, cambiando el pliegue de vez en cuando.
- Reparar los enganches pronto, recuperando el hilo con aguja en lugar de cortarlo.
Los tejidos de lana guardados mucho tiempo agradecen ventilación periódica y bolsas de tela transpirable en lugar de plástico cerrado.
El orden de trabajo en un taller pequeño
En un espacio reducido, el orden no es una cuestión estética: determina cuántas horas de tejido reales se consiguen en una semana. El telar ocupa un lugar fijo y todo lo demás se organiza alrededor de él.
Conviene separar físicamente tres zonas: la de preparación, donde se urde, se devanan madejas y se hacen cuentas; la del telar, despejada y con luz lateral que revele la calada; y la de acabado, con superficie limpia para lavar, secar y coser. Mezclarlas obliga a mover material constantemente y multiplica los errores.
Secuencia habitual de un proyecto
- Definir la pieza: medidas finales, uso y ligamento.
- Elegir fibra y densidad; tejer una muestra y lavarla.
- Calcular hilos totales, longitud de urdimbre y consumo de trama.
- Urdir, conservando la encrucijada.
- Plegar con separadores y tensión pareja.
- Remeter en lizos, empeinar y atar los pedales.
- Ajustar la calada y tejer unas pasadas de descarte.
- Tejer la pieza controlando el ritmo del batán.
- Asegurar extremos, cortar y lavar.
- Anotar el resultado real frente al cálculo previsto.
Un cuaderno de taller con una ficha por proyecto —muestra grapada incluida— resulta más útil que cualquier tabla general, porque recoge el comportamiento de los materiales y del telar concretos con los que se trabaja.
Qué se publica en Badevote
Badevote es un sitio informativo dedicado al tejido en telar manual. Todo el material publicado es texto redactado para este proyecto, acompañado de imágenes temáticas de archivo y de esquemas construidos con recursos gráficos propios de la web.
- Descripciones del telar de bajo lizo y de sus componentes.
- Explicaciones de urdimbre, trama, urdido, plegado y remetido.
- Comparaciones entre los ligamentos básicos y sus variantes.
- Notas sobre lana, lino, algodón y seda en el telar.
- Fundamentos de tinte natural y registro de baños.
- Pautas de lavado, secado y conservación de piezas tejidas a mano.
- Criterios de organización del espacio y del flujo de trabajo.
Los contenidos se revisan y amplían con el tiempo. No se publican listados de proveedores, valoraciones de productos ni recomendaciones comerciales.
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